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Fúgidos pensamientos

lunes 30 de agosto de 2021
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Textos y ensamblaje: Wilfredo Carrizales

1

Fúgidos pensamientos, por Wilfredo Carrizales
Ensamblaje: Wilfredo Carrizales

La boca del animal es un escondrijo para la fruta. Miro y me callo en la puerta. Amurallados maúllan los gatos. Vence la espuma depositada sobre mi empeine. El cansancio empaña el cuadro.

 

2

Hongos y memorias. No hay mejora del suelo que me sustenta. Con un cincel hundo los canteros. Luego asumo una mejor postura. Mi melena busca las cenizas y la melancolía me trae el pan diario.

 

3

Los chirridos provienen de una bandeja. Los redondeles se han tornado blancos. Se encrespan las hierbas en el jardín y se aleja la secansa. Ha perdido su virginidad unas tijeras muertas.

 

4

Navajazos dentro del lodo, detrás de las latonerías. Desde un tabique se allanan los planetarios. El café comienza a ser un azote. Durante el ajetreo los granos de maíz entran en polémica.

 

5

Los helechos portan alucinaciones, especie de delirios antes escamoteados. Me impresionan los niños que se tornan de piedra, pero que aún mueven los meñiques. Ruego ocultar el hallazgo.

 

6

Complacencia por el vino del agrado. Desde un banco rastrillo la hojarasca y mi piel se amolda a sus casillas. De este lado se sabe que las cestas pierden las asas. Cuarto adentro ronca un ángel ebrio.

 

7

Sin decir la vanidad del domingo, el aserto devendría en palanca. Y luego las pupilas escuchan y candado con ellas. Al fin, el eco bascula con su singular perseverancia. Y flota el grafito.

 

8

Rigurosidad de la chimenea en contra del viento sahumador. El fuego suele encajarse dentro de una campana y tañer a rebatiña. Con facilidad me vuelvo presa de la nada que arrebata.

 

9

En la rotonda se ejercitan las bermejas alfombras. Hay quien se arrima a su defensa, mas una vaharada lo expulsa. Sólo se ha urdido una pequeña intriga y el derrotero se trastoca.

 

10

Sinsonte falto de zenit. Mujer con el sarcasmo sobre los labios. Unas espuelas estimularían más el ingenio. Empero clarea con el correspondiente planeta en posición nefasta.

 

11

Mansedumbre de la hierbabuena. Minúsculas impresiones de las ciruelas milagrosas. Un candelabro alcanza su mimetismo tras el reloj de guindola. Ni por asomo se lenifica la endeblez.

 

12

Ahora pues la ninfómana fructifica. Su vehículo da incesantes vueltas alrededor del jardín. La desnudez precede a la ceba de caprichos. La notoriedad de su ranura comunica un suave aroma de turrón.

 

13

Se escuchan los oídos en el laberinto. Continuamente las trampas devoran los sonidos. La poca claridad le pertenece a los agujeros. Y las hormigas tienen los ojos grandes y ostensibles.

 

14

Desde los postes silban los parroquianos. Son redondos y ajados. En el arrabal los puentes parecen de arcilla. Sin cuñas, no se recogen adoquines. Las cabillas cosechan sus obligaciones y se injertan.

 

15

Álbum para las fotografías de los remansos. Retratos de estudiantes flemáticos. Las cervezas sólo aparecen cuando se presentan los peregrinos. Las quejumbres permanecen grabadas para el dossier.

 

16

Majaderos a cubierto: causa de discordia. Una asignatura que incluya a los cometas y unos alambres donde se cuelgue la ropa. Hacia allí se volcarían los pruritos, las gubias y los ratones de estambre.

 

17

Ruedan las cabezas con el crecimiento de las espirales. El barro hacinado se pone fresco y soporta las regulaciones. Los desastres de los inocentes se tornean sin premura. Una modorra gana cuerdas.

 

18

A la rabia espontánea le sobran defensores. Al lagarto pobretón lo zahieren los mierdosos. Vergas secas para los correccionales y estaciones para las termitas. Toma el rumbo quien ubique la plataforma.

 

19

Agraciar a los criados que se valen por sí mismos. Ayudarlos a trascender los presagios. Mañana bailarán en fiestas inauditas y atarán cordones a sus cuerpos como alegato de concurso.

 

20

La oscuridad fantasea con sus rayas. Eso pasa en el ámbito de las alianzas. Los patriotas se apisonan mutuamente los talones. El caldo que se produce se reparte en porciones equitativas.

 

21

Espíritus en clave telegráfica adecuados para el combate contra los piojos. La persecución de las arias tiene su relación con todo lo precedente. Desde los tejados rara vez alumbran en ayuda.

 

22

Estar a favor de los reservados para señoras interesantes. Se encauzan silbatos y bicicletas sin manubrio. En el crepúsculo, un juego de damas y un perrito con casaca de marinero.

 

23

Resuena la matanza de zánganos en el zócalo. No admitía más demoras. Los bellacos ya se paseaban como príncipes y sus pestilencias inundaban cada recodo habitable. Un réquiem y una tachadura.

 

24

No corre prisa: las autopsias imponen su terquedad. Si se hunden las horas y sus minutos se piensa, de modo inexorable, en una jugarreta del destino. (Nadie inserta la noticia de la subida de la leche).

 

25

En detalle, resguardar las influencias de las exhalaciones. Las limaduras de hierro deben aprovecharse al máximo en tal ocasión. Apartar las heridas para no medrar con ellas.

 

26

Terrores concordantes después de los asados. Embriaguez de croquis y diagramas. Bajo relieve, un augusto figurón que se ahorcó en medio de su tullidez. Periodos alentadores empiezan a abrirse.

 

27

Memorar lo inexplicable, lo ignoto. Elegir las orillas preclaras de la supervivencia. Sólo lo que se ha marchado vence y repara. Llueve y se reciclan los bronces. Tras las paredes, leyendas de beodos.

 

28

Durante las travesías calcular el tráfico de dedales. (Las agujas van por otro derrotero). Huellas de prófugos y lamentos de banderas. Se recala en un puerto y el gozo no se asegura.

 

29

De tiros largos, pajarracos cortos. El ladrón merece un guardarropa para sus fermentos. Salta la astucia y a mansalva se recogen las contingencias. La mala música no necesita escoltas.

 

30

Estreñidas, las ofensas conocen su tintineo. Los tartamudos se bañan en sus pozos de ciencia. A los sibaritas con cháchara mejor ojearlos a través de rejillas. La fruición estampa su impronta.

 

31

Las especias sacrílegas accionan en refectorios de piedras sombreadas. Hay vías de hechuras y viaductos de finuras. Se persiguen las lunetas combadas y nadie sabe el porqué.

 

32

Olores para que ardan las viejas con caras de jirafa. Polen como endoso para las floristas en apuros. Guitarras para transportar sentencias y peticiones. Corren los dados y los ilusos siempre pierden.

 

33

Los verdosos muerden la tierra; los cetrinos granizan el enrejado. Las mordidas de los visionarios hacen un daño gordo. Las molleras se levantan por falta de grasa. Giran las linternas y funden las calzadas.

 

34

Al hacer testamento acordaos de los bromistas. Sin ellos la existencia sería árida. En el teatro se conoce a los compadres; en la cabecera de la cama, los rumores de cornudos.

 

35

Todavía lo perenne se imputa y las zorras se jubilan temprano. ¡Cuánta ternura cabe dentro de ocho días! Los grandes secretos terminan en los manicomios, al lado de delirantes bustos de siquiatras.

Wilfredo Carrizales
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