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Más duración en lo abierto

lunes 8 de agosto de 2022

Textos y fotografías: Wilfredo Carrizales

1

Más duración en lo abierto, por Wilfredo Carrizales
Fotografía: Wilfredo Carrizales

Callo y silba el silencio. Desde lo arcaico se labra septentrión. La semana resiste el sueño entre sílabas que le sirven. En serie, rutilan rombos en el espacio del encanto. De ahí, un alboroto sin virtudes. Mas algo susurra en las orillas del viento y no se vuelve rutina y, al azar, rueda.

 

2

Quiscas en el aire, con argumentaciones de brevedad. Serpenteos en el camino de los astros. Un tejido de metal se invade de cuernos y la alquimia ya no procede. Debajo, se propagan las cajas con sus rendijas y algunas quemaduras se cuelan hasta el ámbito de la malquerencia.

 

3

Atacan los puños en el vacío; apresuran la purga. Empero surgen formas de agujas en los lugares habitados por hojas de la puerilidad. Se exacerban los óxidos que escuchan paroxismos y una irritación se otea allende la entrada de lo alto. ¿Habrá necesidad de una orza de oscurana?

 

4

De donde lo oblicuo se torna madera surgen nupcias de la carcoma. Nublos que nadie cuida varían en su enormidad y se agregan a las noticias de la extinción. Junto a lo apacentado de las corrientes, ojos que se ocultan, niquelan los artificios de las aureolas hasta perjudicar sus respiros.

 

5

Mutismo de cosas tras la muralla. Palabras mojadas para su flojedad. La podre se amuniciona para enterrarse después. Alivian los chubascos sin haber caído y alguien implora por un relevo. Plenitud de lo allegadizo con sus clavijas de ocasión. ¿Qué más se propaga encima de lo doméstico?

 

6

Llamas que trepan a los rostros que se aplanan. Reclamos y calamidad para lamentar sin candiles. De pronto, ruidos de lozas yaciendo sin dilación y un coloquio de lombrices al margen. A través de rayas se adormecen los ratones del litigio y en una pértiga aparece la sombra de un mochuelo.

 

7

Conjuros de muchos verbos y señores apiadándose sin liturgias. Julio ha dejado de ser un juguete y ahora es una fuente de hundimiento y jirones. Son izadas las bagatelas del anticuario y él mismo se declara proscrito y cierra su círculo. ¿Quién mira adentro del hálito para inhumarse?

 

8

Se hurga en los perfumes que aportan los tallos enredados por las brisas. Se rascan los óvalos con pasión de fugitivos y se guarda la harina antes de que se tuerza. Hay médulas en desaparición e hilos soplados por desespero. ¿Serán meros elementos de una heredad que usurpa soldaduras?

 

9

La orientación del mediodía expuesta a ningún movimiento. Vengo a casa y mi padre ha muerto sin yo pensarlo. Habrá que contar con su cabellera al viento creyente. Un fuego de abatimiento disminuye con la altura y a mí me toca hablar de los detalles del abandono. Entonces azotó lo absoluto y me ausento.

 

10

Más duración en lo abierto, por Wilfredo Carrizales
Fotografía: Wilfredo Carrizales

Unos anillos señalan la acústica de una balanza que no existe. Ella tiene todas las posibilidades de lograr un siglo en arriendo, mas un constante barrido la venda y la hace invisible. Doy mis tablillas para que cruce el fiel y se embuta en su verticalidad de oficio. Luego, la quietud más merecida.

 

11

Al amparo del concierto de corpúsculos, un pico de ave se bendice. Pronto tropieza con los husos horarios y chilla tartamudeando. Quiero disculparlo, pero no me atrevo a causa de mi edad. Por la noche tendré una pesadilla y vendrán los bichos que corroen el tejado y cundirá el polvo.

 

12

Se precipitan los bronces de la ardentía, muy secos, muy de despedida. Debajo, jaulas y cadáveres de colibríes y flores sin parentesco. En ese marco, sin fondo, aun caben mercancías de bolsillo y retruécanos. Lanzo una navaja para que se aísle en un rincón y capitule acerca de lo sucedido.

 

13

Durante las vibraciones cantan las ruedas y anuncian chirridos en fecha de caducidad. En pie, una profusión de insectos trasegados. Mis primeros pasos no conducen a parte alguna, sin embargo, del lado de acá, me ofrecen horcajadas que se deshacen a la menor voltereta y eso no se estila.

 

14

Divagaciones que alumbran con gases y así el horizonte resulta despejado. ¿Por qué no quemar efigies, aprovechando el aumento de la claridad? Empero siempre el yerro consiste en desgranar los segundos que podan en las calles. Y no termina de hundirse esa manía. Y no acaba de aparecer la niebla.

 

15

Haz de milagros sacados de la nada que se barrunta. Alhajas o quimeras que resisten cualquier fascinación. ¿Es culpa mía? ¿Es culpa de los otros? De firme, obligará una fiesta a arruinar los ficheros y a tender cuerdas por encima de las figurillas en trámites de ramificación.

 

16

Van con tiento los yacentes: estatuas derribadas a bofetones. Se hinchan las torpezas con el entusiasmo de globos. Con habilidad gime un giroscopio en su recorrido de malla estrecha. De prisa se fija la declaración de las sabandijas y más tarde sus rastros han de convertirse en borlas.

 

17

Aúlla lo humedecido al borde de lo antiguo y pocos son los convencidos. Una ilusión se repliega ante su propia inminencia y le brota una textura sesgada hacia lo amarillo. Son abandonadas las láminas que dejaban escorias sobre su piel, el día siguiente cuando la liviandad hizo estragos.

 

18

Yedras tras las esferas, en el lugar nunca llamado “entrega”. ¿Para qué mirar los andrajos que penden de una torpe lumbrera? Consigo alguien lleva su resplandor a la caza de luciérnagas que lo han dado todo. O lleno de unción se esparce entre los pesos que chispean con gorjeos.

 

19

En la enramada, lo ignífugo nos llega adelante, con el motivo al límite. Un recuerdo se ha vuelto a traer desde cualquier punto: ¿arrumbarlo sería un reflejo de locura? Ya el sentido está ahí, procurando su estancia, apretando un nudo de serenidad. Y no hay epístola para ceder.

 

20

Más duración en lo abierto, por Wilfredo Carrizales
Fotografía: Wilfredo Carrizales

Corrimientos en el limbo; captaciones de olfatos al revés… Se enturbian las aberturas trazadas sobre el hollín que rodea la ventana sin herraje. Uno pliega la hojalata y la mucosidad se duerme. Cada vez más la cotidianidad se amalgama, aunque se afirme que lo escamoso está por encima y responde.

Wilfredo Carrizales
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