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Conexidad: fenómenos anejos

lunes 7 de noviembre de 2022

Textos y ensamblaje: Wilfredo Carrizales
Conexidad: fenómenos anejos, por Wilfredo Carrizales
Ensamblaje: Wilfredo Carrizales

1

Un dedo (cualquiera) podría desviarse y sentir una flecha que pasa volando. El deseo indica la raíz en el imperativo de su penetración. Sólo una cadencia buscaría el lugar del dolor o de las lágrimas.

 

2

Comoquiera que el engranaje no se agazapa. Un qué se incorpora a la referencia donde cunde el calor. Tanta importancia en la congruencia y, sin embargo, la delicadeza se enreda y no fructifica.

 

3

Iban —quizá— por el carbón y lo negro los manchó sin dificultad. Los abductores legitiman sus delitos y, luego, avísame cuando acaben. (Esta frase se salva por atenuación y desánimo).

 

4

El espíritu se robustece y aleja el desmayo. Sobre un atril, la comodidad se instala con cantos para el consumo. La irrealidad afronta los fantasmas y los obliga a incinerarse dentro de zanjas.

 

5

A las gavias y los loqueros encienden las velas. También se acicalan entre burlas y no deslindan sus competencias. Y hay cepas para saber de lo nublado o de lo que sostiene los ceños.

 

6

Aceleración de los adeptos en busca de artefactos de feria. Bullen los vapores dentro de las calderas de las circunstancias. ¿Quién danza encima del damero con casillas literarias? ¿Quién aplaude sólito?

 

7

Eferencias de los caudales sin virtudes. Una gama de ruidos y adelante los gastos importunan. ¿Para qué perdonar habladurías? ¿Para romper los humos que se despabilan? ¡Válgame espanto!

 

8

Anterior a los videntes y los cabeceos se tornaron centenarios. Los bambucos se acumulan entre la niebla, mientras los cachetes entran en confusión. Debajo deambulan los entretenidos a deshora.

 

9

Escalafón para los lisiados con sus respectivos menjurjes. Noemas que trasladan famas hasta algún punto de la esfera. En pequeño, rascaduras de los caprichos y semblantes en conserva.

 

10

Volteretas nada volterianas y las cicatrices intensas de la religión. ¡Préstale auxilio al palio y te adecuarás a la explosión en descenso! Tuáutem para preservar los circuitos y los sermones.

 

11

Imputaciones con corazonadas y cierta desgracia al servicio de los mercaderes. El oropel naciendo en las axilas, aparte de la calvicie desprevenida. No menciono el calendario para incitar a la adivinación.

 

12

Sardonia dentro de la risa creciendo por los bordes. Sus cartas cubren las paredes, mientras se desordenan las equivocaciones. Y la xenofobia exhibiéndose en la película sin nombre.

 

13

Incendajas para las monjas entronizadas en sus capillas. Unos jadeos cavan desde lo profundo. Más aún la simiente confecciona la prosperidad de las cinturas y suenan las llaves en su malabarismo.

 

14

Muescas que hacen levantar la vista hasta el nivel del pensamiento. En diferido, los rústicos alargan las mitologías para fingir hazañas. (Cuéntaselo a tu tía y aguarda el matiz que se corre).

 

15

Dadas las plumas contra los vidrios: ventajas para lograr celajes. Lo idóneo sería una cizaña en la periferia. Mas no están los rosarios destinados a las juergas de los mellizos y la biblia se ablanda.

 

16

Fumando nardos en su jardín, el turco encuentra su actitud cabal. Anhela él componer ilustres ovillejos, pero el papel no lo consiente. Entonces abunda en parodias hasta quebrar el pincel.

 

17

Todo es mohína; todo induce al refugio. Cosas bonitas los brebajes y las palomitas de maíz. Sur para pocos e inminencias de pillajes. ¿El regocijo es casi siempre costumbre para repensar?

 

18

Se sujetaban los anfibios a los trastornos, al tiempo que la tierra se desmenuzaba entre huesos. Hacíase un sordo el capitán de los simulacros y el tamtan de los tambores espantaba el vasallaje.

 

19

Arquetipos escondidos bajo las sospechas. Ideas para las trasnochadas y grandes amancebamientos. Ahora vuelven los asuntos y las monsergas de veras. Los ingenuos se completan en expresiones.

 

20

Labros de la confusión; lacertos de lameduras con listeza. Allá en las plazas se sitúan con los calores derechos. Empero los convólvulos imponen su lasitud y reintegran las culpas sin expiar.

 

21

Mandato de la cena con aromas intermedios y nada de excusas. Oleadas de aceites para ejercitar los olfatos. Un pelo en el aire pasa desapercibido: prodigio que se sostiene ceñido a la sobriedad.

 

22

En el ínterin dimite el lisonjero y lo reemplaza el mutilado. (Alguien se acuerda del ombligo de Venus y lo emoliente se le cuelga de los ijares). Un onanista aúlla adosado a su contingencia de flujos.

 

23

Los premorientes se anticipan con síntomas de retribución. Hasta cierto punto, una alegría se insinúa sin limitarse. En un rincón equidistante, ocurre un diálogo entre reencarnados.

 

24

Chistes conseguidos dentro de un ascensor y especialistas en recogerlos y atribuírselos. Sobre las solapas de las chaquetas descansan las proporciones de lo solaz y se ventean altibajos.

 

25

Pescas de sábados con las pupilas; telarañas en los cortes de los muros. De mañanas pensadas hubo intolerables a la medida y lo pasajero cedió ante las válvulas que lo urgían.

 

26

Ser de la varga e ignorar el tema de los tejidos. Estar en el carruaje de las alusiones y mezclar los lenguajes. Si caben anfibologías, correspondería a los lógicos disponerlas con guiones.

 

27

Nos representan muy bien quienes se peinan y callan y crían silencios. Nos parecía después que las palabras marchaban de modo inverso y un fastidio se adjuntaba con garras de cuervo.

 

28

Ninguno había dicho que se hiciera lo que se hizo: como siempre, el sentido de lo oportuno. ¡Ah, lo peculiar de la vergüenza que se estira y no se encoge! Resultaría un adiós y una puerta atrancada.

 

29

¿Dime cómo dejaste tus adverbios, tus formas pasivas, tu insulto pluscuamperfecto? ¿Sigues frecuentando los adjetivos de costado? Antiguamente la repugnancia te era propicia.

 

30

Las frutas lanzadas contra las camisas suspensas de su cable. (El muerto terminó la discordia y se hurgó la nariz). Las malas nuevas fueron llegadas: habían nacido más hijos de puta.

 

31

Pensar en lo usual con las riadas cobrando víctimas. Hasta las excusas necesitan de un ministerio y sus correspondientes burócratas. El día de los difuntos significó desespero entre las tumbas.

 

32

Sabed que las maldiciones ganan los espacios. Sabed que los lodos no están durmiendo. Los infinitivos son cosas de los diablos enrojecidos y todavía hay pasados actuales.

 

33

¡Allí fue de tejas y castaños! Aquí las relaciones se levantan. Ambas conjunciones para un contexto resabido. Descubrimos que nos asustamos y que orinamos temores y que los gérmenes disfrutan.

 

34

Estamos viendo que enceguecemos cada vez más y más. Estamos en ruinas plurales y las salidas no salen. Todo eso se cuela por debajo de las camas y se llama concordancia de proximidad.

 

35

¿Habráse visto? Ataúdes flotando seguidos de las hernias, imprecaciones ocupando hectáreas y en los alrededores, pajas y verborrea. Lo singular se apartó y ni fumar se pudo y los vasos se acurrucaron.

Wilfredo Carrizales
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