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Alguien y nadie

lunes 5 de diciembre de 2022

Textos y dibujo: Wilfredo Carrizales
Alguien y nadie, por Wilfredo Carrizales
Dibujo: Wilfredo Carrizales

1

ALGUIEN se emociona, se agita y nada atrae. Luego se redime o se aliena. Le son añadidas sus alhajas para avergonzarle. ¡Cuántas monedas resuenan en sus bolsillos! Pero él no presume de eso. Lleva en sus manos una casa que teje y el gasto lo entretiene. Dijera “no” si se le ofreciera ayuda. A ratos trata de repetirse frases al oído, mas sólo gana referencias de lo que se guarda sin querer.

(NADIE nació donde no lo parieron. El asunto implica riesgo. Temor de caer bajo el influjo de lo nefasto. Un hombre reaccionaría ahí, pero no lo hay y en su lugar la nulidad se esparce y domina).

 

2

ALGUIEN enciende los pinceles, les da centella, les permuta lo ambulatorio. Irrumpe dentro de los vidrios, ardido, creyéndose viril. No suelta sus cáscaras, tiende a fracturarse. Es joven lo mismo que viejo y grosero hasta más no poder. Suele andar de humores exprimidos, con botines sin arengas y un humo que es antiguo y también moderno y algún agua quebrada le corta el habla.

(NADIE de noche ni con infantes. Se espeja ante su sombra. Un atajo de nigromancia lo deshabita, lo torna ruin. Viene el dormir y pasa y los mosquitos abominan; la ceguera comunica a los espíritus).

 

3

ALGUIEN absorbe el bochorno y su rostro caduca en breve. Luego anhela una instancia entre arcillas y listones. Insiste demasiado en pestillos que se cierren solos, pero con el cuerpo ya rojizo se fastidia y se mortifica agarrándose el cielo de la boca. Cualquier chirlo no le conviene en el acto, aunque le hace gracia esa pretensión. Corta de raíz el inane asunto y se descoloca donde le corresponde.

(NADIE deshabitado, ondulando con su vejiga. Patea la medalla que tanta gestión le costó. Se alisa la frente y extiende las cejas: espolvorea un enfado y desperdicia el prodigio que se estaba manifestando).

 

4

ALGUIEN graba las dignidades retrógradas, mientras la gorra se le vuelve inmune. Su lapso le agrieta el nácar de su dentadura. De rondón irrumpe en el tranvía y su áspera conducta deriva en vituperios en su contra. Se zafa, se lanza y queda a la zaga. “Se alejó”, gritan los pasajeros y el zaino se retuerce las orejas. Uno lo tilda de bandido y el signo se le une para siempre a la piel que no le cunde.

(NADIE rotando en el parterre. Los burladores pronto se arrugan. Se encaraman los enjambres del fracaso con su gama de mancillas. Entonces resulta una traba ominosa en el predio de los gozos).

 

5

ALGUIEN dado a todas las cuadraturas, mismas que gotean. Se contrista su espíritu y principia lo ilegítimo. En tierra tenaz se afama como lenguado y a diario interviene en debates de mancebía. Multiplica su mugre y rezonga y se escabulle por esquinas de cerotes. Aquél se harta de su enredo y le da puñadas. Otro le suelta el asco en plena cara. Bocón, ya no cabe en ningún estante.

(NADIE anotando naipes. El más necio enarbolando pájaros. Salvados los gruesos y las cucharas en la raya. Y advierte el anuncio: SE VENDEN TÚMULOS SÓLO PARA ENTENDIDOS).

 

6

ALGUIEN se declaró hermano que hacía heridas y perteneció a los que provenían de hembras polémicas. Díjose faraute y lo escupieron. Quiso figurar con balanza de fiesta y lo limitaron a una escena de rincón. Así, de dolor en dolor, arrojaba sus penitencias hasta que el pecho se le deformó. Reventó de sangre y brusquedad una noche y le manaron todos los efluvios y la palmó con ganas.

(NADIE entre números nulos ni llamado por teléfono de percha. Narizotas para husmear en las escorias de la copulación. Nata sobre la flor que surgió de improviso de quesos nocivos).

 

7

ALGUIEN de adelanto y además cansado y canijo. Se inquietaba a menudo y retrocedía y era barrido por la cámara de control. Cogía berrinches y gritaba y, calamitoso, se embutía dentro del forro de su chaqueta. Adoptado después por sacerdotes del gambito, despachaba los estorbos con pasión de exégeta. Alumno fue de los desdonados y puso su escasa inteligencia al servicio de los paritorios.

(NADIE se nutrió con las novelas que hablaban de trabucos y tizones. El horror a las hormigas era mucho más atractivo. La contundencia del charlatán batía con oscilaciones de sandunga).

 

8

ALGUIEN vivía entre algazaras y se aliaba a la tradición del bullicio. Era menester que fuese chiflado. Cuando confiaba en sus pesadillas el clima le arrojaba pedriscos. Deseaba expirar en un terreno llano, pero ningún impetrado se lo aseguraba. Entonces merodeaba por las inescrutables direcciones hasta que se convertía en rehén de su propio sino y se trocaba su urgencia.

(NADIE presentaba las cuerdas al creador espiritual. La vulgaridad relacionaba todo lo de afuera. La paciencia no garantizaba una vida de normalidad y se suponía un clarín en cada cuarto).

 

9

ALGUIEN atisba o asiste al vislumbre. Sabrá del problema del hacha y su romo borde; conocerá el majestuoso carro fúnebre. De tarde en tarde preguntará por los aceites que no tiene. Un reloj lo aferrará con precisión mientras las horas se alinean. Quedará expuesto a la física del ornato y aparecerá en alguna parte o en ninguna. Mas su separación implicará su quiebre.

(NADIE medita sobre la repatriación. El proyecto no apetece. El guión está mal escrito. Olvidarlo sería lo adecuado. Las circunstancias se adormecen sin desiderátum que pueda encarnarse).

 

10

ALGUIEN ad infinítum. Recuerdos compuestos sólo por caricias. En adelante las adiciones divididas según sus procedencias. Adioses con agobios alegadamente. Bocabajo para pasarse la noche forcejeando con la hendidura del pensamiento. Un todo homogéneo no se conforma a la habitación descosida. La morbidez se desparrama a lo largo de la blancura que ensabana.

(NADIE al margen y se evita la merma. No se arrincona la derrota: se la arroja al vacío, con superstición. Lo infalible aumenta su grosor y pronto deviene en fárrago a veces suplido).

 

11

ALGUIEN y sus sombras ingresan al territorio de los fotones y se desvanecen por instantes que hielan. Funcionaría el quedarse si un talento se impusiera con creces. Empero donde se oprimen los cuerpos la esperanza enflaquece sin testigos. Se sabrá en alguna fecha el nombre de quien despavorido escapó solo y el pavimento se ablandaba bajo su pesadez de bellaco y mal nacido.

(NADIE con el don de la insignificancia. Un odio incomparable venía ajustándose a todas las medidas. Que lo que adviene no se mire ni se contemple: existencia en sucesiva disolución).

 

12

ALGUIEN remediado con mixturas del lenguaje. Descubrimientos al son de gotas de sudor. Manadas de caminos innecesarios y una llovizna que trababa su amenaza. Un hoy iba de más en menos simplificando sus cristales provocadores de espejismos. Alma atravesada por chillidos de ultratumba. Vagamente el tal alguno se engastaba en lo acíclico y perdía lo mucho de su diapasón.

(NADIE consistido de omnisciencia. Ni que quisiera las alarmas. Muertes sin noches y lo enfático insertado en la nada ponderativa. Y un ser que llora desde la prehistoria y no ofende su llanto).

 

13

ALGUIEN optimista entre alfileres y matando cerrazones y pocos fracasos. Allí donde el allá se admira con nuevos accidentes. Aún no se detienen las nueces y un hombre opta por sentarse con el rigor de un convencimiento. En algún recoveco se traban las miradas hasta que la memoria enloquece. Más años no redunda en más tiempos: un amanecido manifiesta esquirlas sobre su figura.

(NADIE a bordo del navío que nunca arribó. Un centro ocupando la rareza del nadir. Jamás surgió del arca el tópico del harapiento. Ya se siente el desplome de la efigie antes de la negativa del olvido).

 

14

ALGUIEN parecido a una página en blanco, temiéndole al incendio de improviso. Según el rastro no hay realidad que valga. Un cuarto de legua y ningún resplandor. Luz para captar gorjeos o maneras de la inútil puridad. Un pariente de los adagios con el cuello cortado y los zapatos en constante profanación. Un aire permisivo se adueña de la cama y se inicia la noción de la demora.

(NADIE que no sea otro en otro extremo. O pesaroso, aunque con pretexto. Equivocado, pero callado, elucubrando entelequias. Y un racimo de antojos se deshace y surge un obituario).

 

15

ALGUIEN en la acezante mañana sin expósitos. Quien seguido por concordancias; quien alcanzado por lo aleatorio. Se impedía el espeluznante y arrojaba su hábito de peregrino. De cierto modo un símbolo para el degüello. ¿Acaso en la periferia no había uno de los que apetecían minutos hundidos? Maniático, se vendía como niño sin retorno o como sujeto en su vórtice.

(NADIE con cuánto y negando lo pedido. Hablante del iremos y usted vendrá de seguido. Y la idea todavía espera y una voz vestirá al paciente. Ninguno vio lo negruzco y el tour fracasó).

Wilfredo Carrizales
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