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El gallo canta su aurora
(Poemas escogidos)

miércoles 13 de diciembre de 2017

Introducción

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El gallo canta su aurora (poemas escogidos), por Wilfredo Carrizales

a Igor Barreto, antiguo criador de gallos
Introducción, selección, notas y traducción del chino antiguo y clásico: Wilfredo Carrizales

El año 2017 del calendario gregoriano concuerda en el ciclo sexagesimal chino con el año ding you, regido por el gallo de fuego. Dentro de doce años habrá otro año del gallo, pero será el año ji you, regido por el elemento madera. También la hora doble correspondiente a la decimoséptima y decimonovena está en armonía con el gallo.

El gallo es el décimo animal simbólico de las Doce Ramas Terrestres (doce signos cíclicos que forman lo femenino o secundario en el Ciclo Sexagesimal). Las varias designaciones del gallo (conductor del alba, vela de la noche…) principalmente  se refieren a su canto, del cual se dice que es para regularlo todo a través del día, así como al amanecer. Los chinos prestan especial y supersticiosa atención al canto de los gallos, mientras que el cacareo de una gallina se cree que indica la subversión de una familia y es un emblema de un gobierno influenciado por las mujeres.

La carne del gallo se considera perjudicial, probablemente motivado por el hecho de que esta ave es usada en juramentos y sacrificios y no se le mata en ocasiones ordinarias. Los gallos de huesos negros son llamados yaoji (gallos medicinales) y son muy apreciados para hacer sopas destinadas a personas que sufren de consunción y debilidad general. Cordial, tónico y muchas otras propiedades son acordadas por los chinos para la yema y el albumen del huevo, al cual ellos comparan con el cielo y el terreno del universo, respectivamente. Muchas distinciones son hechas entre el color y el sexo de las aves, como a su comodidad o de otro modo, para particulares tipos de enfermedades. Preparaciones del ave macho son prescritas para pacientes femeninos y viceversa.

En China se le adjudican al gallo las virtudes particularmente benéficas en razón de la homofonía de su nombre (ji) con varias palabras.

El gallo es la principal encarnación del elemento yang, el cual representa el ardor y la vida del universo. Se supone que tiene el poder de cambiarse a sí mismo en forma humana para infligir bondad o maldad sobre la humanidad. Los chinos le adscriben cinco virtudes al gallo. Él posee una corona sobre su cabeza, una marca del espíritu literario y espuelas en sus patas, una señal de su disposición para la lucha. Él es valiente para combatir a sus enemigos y benevolente, siempre cloqueándole a las gallinas cuando escarba y encuentra granos y puntual para no perder nunca la hora. La imagen de un gallo rojo es frecuentemente pegada sobre la pared de una casa en la creencia de que el ave es una protección contra el fuego. Como los fantasmas desaparecen al levantarse el sol, se supone que el gallo los expulsa con sus cantos; de aquí que un gallo blanco es colocado algunas veces sobre el féretro en las procesiones fúnebres para limpiar el camino de demonios. “Los chinos dicen que uno de los tres espíritus del muerto se introduce dentro del gallo en el tiempo del encuentro del cuerpo y que el espíritu es así atraído a la residencia de la familia. Algunos explican el uso de un gallo puramente blanco para la exclusión de cualquier otro gallo coloreado en tales ocasiones, al decir que el blanco es el símbolo del duelo; otros dicen que el gallo blanco es una ‘divina’ o ‘espiritual ave’” (Doolittle: Social Life of the Chinese). No hay duda, sin embargo, de que su color blanco es emblemático de la pureza del corazón. Era la costumbre para la novia y el novio comer gallos de azúcar blanca en la ceremonia de casamiento. “De un gallo blanco se ha dicho que es una protección contra las perniciosas influencias astrales y de ser la única guía capaz de los espíritus transeúntes” (Walshe: Some Chinese Funeral Customs). Las peleas de gallos fueron practicadas en China antes de la era cristiana y al principio estuvieron ligadas a rituales mágicos y sacrificios.

Un gallo y una gallina parados entre roqueríos artificiales en un jardín de peonías es una común imagen pictórica que simboliza los placeres de una vida campestre. Un gallo encima del techo de una casa es considerado como un mal presagio y es muy infausto si truena mientras una gallina está echada sobre los huevos.

Se le atribuyen cinco virtudes al gallo: la virtud civil porque el porte de la cresta le confiere un aspecto mandarinal; la virtud militar con sus espolones ofensivos; el coraje, en razón de su comportamiento audaz en el combate; la bondad, porque él reparte su alimento con las gallinas; la confianza, en razón de la seguridad con que anuncia el nacimiento del día.

En China se le adjudican al gallo las virtudes particularmente benéficas en razón de la homofonía de su nombre (ji) con varias palabras:

ji: buen augurio; favorable; propicio; fausto. (Se usa la imagen de un gran gallo [da ji] para significar gran augurio);

ji ming: el gallo canta: ser famoso; célebre; renombrado;

ji guan: cresta de gallo: mandarín; funcionario. Ji guan zi: amaranto: funcionario.

En el idioma chino existen locuciones o frases de cuatro caracteres (cheng yu) que recogen diversos temas procedentes de la tradición popular, de la filosofía antigua, de la historia, de la literatura y de la poesía. El gallo no podía faltar en tales dichos. Citemos algunos de ellos:

ji quan bu liu: no dejar ni un gallo ni un perro: exterminar a todo bicho viviente;

ji quan bu ning: ni los gallos ni los perros están tranquilos: desorden general;

ji kou niu hou: prefiero ser pico de gallo que trasero de buey;

ji ling gou sui: fracciones de gallo, migajas de perro: fragmentos de cosas diversas;

ji ming gou fei: los gallos cantan y los perros ladran: lugar populoso y animado;

ji ming gou dao: ladrón que imita el canto del gallo y el ladrido del perro: persona que posee habilidades;

ji pi he fa: piel (arrugada) de gallo y cabellera de grulla (blanca): ancianos;

ji quan bu jing: ni perros ni gallos se perturban: paz y tranquilidad; excelente disciplina de un ejército;

ji chong de shi: ganar y perder insectos y gallos: ganancias y pérdidas sin importancia;

ji ming er qi: levantarse al canto del gallo: (alguien) muy laborioso y diligente;

ying xiong dou zhi: voluntad de combate de los héroes: pelea de gallos.

 

El tema de los gallos, los gallos de pelea y la pelea de gallos se introdujo temprano en la poesía antigua de China. La primera vez que se registran allí las peleas de gallos es en el año 517 a. C. en el antiguo Estado de Lu, en el noreste. En el Zuo Zhuan (Comentarios de Zuo, escolios acerca de los anales del Estado de Lu compuestos por el historiador Zuo Qiuming) hay la siguiente referencia: “Li y Hou organizaron una pelea de gallos. El señor Li le colocó coraza a su gallo; el señor Hou le colocó al suyo espolones de oro. El señor Li se enfureció”.

A partir del establecimiento de la dinastía Wei (220-265), y hasta la última dinastía que gobernó China, la dinastía Qing (1644-1911), el motivo de los gallos brota con frecuencia en las composiciones poéticas.

En el Libro de la poesía (Shi Jing), cuya compilación se atribuye a Confucio (551-479 a. C.) y que es la más antigua antología china (datada entre el siglo XI y el VII a. C.) de composiciones en verso, canciones amorosas e himnos religiosos, encontramos poemas que aluden a los gallos o hablan expresamente de ellos.

Posteriormente, durante la dinastía Han (206 a. C.-220 d. C.) también topamos con poemas para ser cantados, con el tema de los gallos. En el último período de esta dinastía, llamado Jian An (196-220), aparece el primer poema concerniente a pelea de gallos. Su autor: Cao Zhi (192-232), célebre poeta y prosista, hijo del famoso general y poeta Cao Cao (155-220).

A partir del establecimiento de la dinastía Wei (220-265), cuyo primer emperador fue Cao Pi, hermano de Cao Zhi y también poeta, y hasta la última dinastía que gobernó China, la dinastía Qing (1644-1911), el motivo de los gallos brota con frecuencia en las composiciones poéticas.

 


Wilfredo Carrizales
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